Entendí que había cometido algunas o varias equivocaciones,
y que ya dependía de mi el cómo quisiera interpretarlas, porque había varias
formas de hacerlo... pero la más conveniente era poner manos a la obra para
perdonarme o perdonar, pero eso si con la consciencia de no volver a repetir la situación,
porque entonces de que hubiera servido la rectificación.
«La demencia de mamá», edición de lujo en tapas duras
-
NOTA: a través de los siguientes links accederás a otras entradas
relacionadas con *«La demencia de mamá»*, una novela de Rafael Moriel:
- «La d...


No hay comentarios:
Publicar un comentario