Me di cuenta de que caminaba cuidando cada paso para no caer en alguna
contradicción, con la finalidad de cultivar una perfección que simplemente no
existe (al menos no como yo la había creído) , pero como mis transformaciones
no estaban en el punto de esperar a que diera el paso "adecuado" mi
otro yo ( por llamarlo de algún modo) me dio un empujoncito para acelerar mis
procesos, porque en los momentos clave, la vida simplemente no espera.
«La demencia de mamá», edición de lujo en tapas duras
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